7.11.16

Crucemos los dedos, empieza la cuenta atrás

En el momento de escribir esta crónica sobre lo acontecido en los mercados financieros en el mes de octubre, me he encontrado con que casi todos los datos objetivos que tenía en la mano eran positivos: evolución de la renta variable, datos macroeconómicos, resultados empresariales, etc., sin embargo, da la sensación de no haber vivido un mes tan favorable en los mercados financieros como parecían indicar esas cifras.

Es cierto que la inflación empieza a repuntar, lo que ha dado pie a especular con la posibilidad del fin de la era de tipos de interés negativos para alivio, por cierto, del sector financiero, o que los resultados del tercer trimestre en muchos sectores han superado las expectativas, pero a pesar de todo ello, en el ánimo de los inversores subyacía un poso de inquietud.

La razón no ha sido otra que la certeza de que lo que sucedía en esas semanas era simplemente un compás de espera, un mero dejar pasar los días para acercarnos a la cita más importante de esta parte final del año.

Y no, no me refiero a la previsible subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal norteamericana, sino a la celebración de las elecciones presidenciales en ese mismo país. Cuando parecía que con el Brexit ya habíamos tenido suficientes sobresaltos electorales, una sucesión de acontecimientos han puesto sobre la mesa la posibilidad de que el candidato republicano, Donald Trump, pudiera alzarse con la victoria.

Más allá de consideraciones ideológicas, la reacción de los mercados ha sido muy negativa, incluso más en Europa que en el propio EEUU. Entre otras posibles decisiones, un auge de las medidas proteccionistas propugnadas por Trump acentuaría los peligros de una guerra comercial basada en aranceles a la importación.

Y tal y como hemos visto con el caso del acero chino, para cuando todos los dirigentes europeos se ponen de acuerdo, tras años de estériles discusiones, la implantación de aranceles deja de tener sentido porque la industria nacional ya ha desaparecido.
Y aunque hay ocasiones en las que lo que pase en los mercados es lo menos importante, lo cierto es que una inesperada victoria de Trump conllevaría un desplome similar al vivido tras el Brexit.

Crucemos los dedos, que empieza la cuenta atrás.

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