11.1.17

Dividendo Flexible ACS Enero 2017

Sede-ACSEl martes 10 de enero conocimos el calendario del próximo dividendo flexible o scrip dividend  de la constructora ACS. Todavía no sabemos la proporción de la  ampliación de capital gratuita que lo soporta, así que actualizaremos esta entrada en cuanto se publique, previsiblemente el próximo 17 de enero.  ACS se compromete a comprar los derechos a quienes elijan esa opción a 0.445 euros por derecho.

Calendario previsto de la ampliación de capital de ACS

  • 20 de enero, comienzo de periodo de negociación de los derechos de suscripción en Bolsa. 
  • 27 de enero, aquellos poseedores de derechos no adquiridos en mercado, tienen hasta este día para optar por venderlos a la compañía a un precio de 0.445 euros por derecho.
  • 3 de febrero, último día de negociación de los derechos en Bolsa.
  • 20 de febrero, fecha probable de inicio de negociación de las nuevas acciones.

Actualización 17.01.2017

  • Proporción de la ampliación: 1x68 se necesitan 68 derechos para una acción nueva.
  • Precio de recompra del derecho por ACS: 0,445 euros
Recordad también que en el caso de ampliaciones de capital gratuitas como ésta, la mayoría de las entidades, la nuestra incluida, mantiene por defecto la opción de suscribir acciones nuevas en caso de no haber respuesta por parte del titular.
Como siempre, el inversor cuenta con tres opciones:
  1. Vender los derechos en mercado, generando plusvalía por esa venta, tanto a nivel estatal como en las Haciendas Forales vascas. 
  2. Suscribir acciones nuevas.
  3. Vender a la entidad, en cuyo caso es tiene el tratamiento fiscal de un dividendo (rendimiento de capital mobiliario).
Es importante tener en cuenta que desde este mes de enero, tanto el cobro del dividendo en efectivo como la venta de derechos en mercado, soportará una retención del 19%. Sin embargo, las plusvalías derivadas de la venta de derechos en mercado son compensables con minusvalías, lo que hay que tener en cuenta a la hora de eligir la opción que más nos convenga.

9.1.17

Los ojos de la serpiente

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Como a Nicolas Cage en la película cuyo título da nombre a esta entrada,  la suerte no ha sonreído a los inversores en 2016, y en todas las ocasiones en las que la fortuna ha intervenido, lo ha hecho para mostrarnos algo parecido a la pareja de dados que desde el tapete miraban burlones a nuestro incrédulo protagonista.

Brexit, Trump, referéndum italiano…Cada cita ha venido acompañada de un sobresalto inesperado, con consecuencias a la postre no tan negativas, pero que cuando tuvieron lugar, parecían presagiar lo peor.

Precisamente, los malos augurios, el temor a una hecatombe financiera, es lo que más ha afectado todos los que nos movemos en los mercados. Sin excepción. Ese miedo que paraliza la toma de decisiones, que provoca bruscos cambios de orientación, que hace dudar de lo realizado, y que suscita la mayor de las desconfianzas.

El miedo, un basilisco al que no miramos directamente pero que, como en las películas de Harry Potter, petrifica a los que ven su reflejo. Y en lo que nos ocupa ahora, un reflejo que hemos podido contemplar impreso en letras color salmón, en internet, o en cientos de artículos donde se nos advertía de poco menos que el fin de los tiempos.

Son incontables las veces que durante estos meses he leído que existían enormes similitudes entre la situación actual de los mercados y la vivida en la crisis de los tulipanes del siglo XVII, de 1929, 1987, 1998, 2001, 2008… Y qué decir de los titulares que nos prevenían del fin del mercado alcista secular que comenzó en el siglo XIX y que, ¡oh casualidad!, había finalizado días atrás.

En estos momentos, puede parecer una exageración pero la reiteración de mensajes alarmistas afecta sobremanera al sentimiento de los inversores que, como hemos podido comprobar este año, es una de las variables más importantes a la hora de analizar el comportamiento de los mercados financieros. ¿Cómo explicar, entonces, que hace poco nadie quería bancos y petroleras, y que ahora estén presentes en muchas carteras modelo? ¿O el hecho de pasar de temer la deflación a considerar más que probable un repunte inflacionario a nivel mundial? Expectativas basadas más en sentimientos que en datos concretos.

Finaliza un año complicado, plagado de circunstancias imprevistas, y con una enorme disparidad en el comportamiento de los distintos activos financieros. Un año donde el timing y la adecuada gestión del riesgo han sido elementos clave en la gestión.

Un periodo en el que también hemos cometido algunos errores, como el que, en mi caso me llevó a confiar en exceso en estrategias de inversión teóricamente inmunes a los vaivenes del mercado. La realidad es tozuda y me ha demostrado que nadie, ni siquiera gestores de renombre con un impecable historial a sus espaldas, se libran de sufrir su particular annus horribilis.

Afortunadamente, aquellas estrategias más comprensibles, más direccionales, o previsibles, han demostrado su buen hacer, marcando el camino para el próximo ejercicio. Un nuevo año en que incidiremos en el riesgo duración, en la no inclusión de fondos “nicho”, en la preservación del capital a sabiendas que la volatilidad es inevitable, y en la asignación a renta variable de la parte de las carteras que nuestro perfil de riesgo permita.

Con estas premisas, más una buena dosis de trabajo, sentido común, y por qué no, una pizca de suerte, encaramos con ilusión un nuevo año en los mercados financieros.

¡Feliz 2017!

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